Cinco amigos, una obsesión por el detalle y un vermut que tardó más de medio año en encontrarse a sí mismo.
Los iniciosÉramos cuatro amigos biólogos, y cada uno a su manera venía emprendiendo en cosas que nunca terminaban de funcionar. Hasta que decidimos dejar de intentarlo por separado y arrancar algo juntos.
Tomi venía del mundo de la cerveza artesanal y tenía ganas de meterse en el vermut. Tomamos algunas clases, nos enganchamos, y empezamos a buscar ese sabor que nos representara.
El procesoEstuvimos más de seis meses probando. Variábamos mil parámetros que parecían no afectar en nada, y sin embargo el producto siempre salía distinto. Una y otra vez.
Hasta que un día encontramos algo que nos gustó de verdad. Y ahí empezó el otro gran desafío: lograr estandarizar el proceso para que cada botella supiera exactamente igual a la anterior.
El quinto socioEn ese camino conocimos a Nicolás Domsch. Venía del mundo del e-commerce y, apenas probó nuestro producto, nos hizo la pregunta que nosotros todavía no nos habíamos hecho: ¿y cómo lo están vendiendo?
Estábamos tan obsesionados con encontrar el producto perfecto que ni habíamos llegado a esa parte. Ahí entendimos que era el socio perfecto. Hoy lidera toda la estrategia comercial online de la marca.
Febrero 2026En febrero de 2026 nos fuimos a producir a nuestra primera planta y empezamos a escalar en volumen. Con el crecimiento llegó también el orden: dividimos roles y cada uno encontró su lugar.
Juan y Maxi son nuestras cabezas productivas, Nico lidera el marketing de la marca y Tomi maneja la estrategia comercial. Cinco personas, cinco roles, un solo proyecto.
“ Estábamos tan concentrados en encontrar el producto perfecto que ni habíamos pensado cómo venderlo.
De biólogos emprendedores a un equipo con roles claros. Cada uno encontró su lugar, y juntos hacemos que esto funcione.